domingo, 11 de octubre de 2009

Crónica de la III Ruta de Vespa Ontígola

Sábado, día 10 de octubre de 2009, hora aproximada: 09'30 h. Lugar: Hotel Emperatriz.
Ese era el día, la hora y el lugar elegido por el Secretario del Club para encontrarse con el, hasta ahora, aventajado aspirante a formar parte del prestigioso y Decano club de Vespa de Ocaña.
A la hora fijada, el aspirante ya está allí. Esperando. Como no podía ser de otra manera.
Sólo hubiera faltado que se hubiera dormido...
Intercambio de impresiones acerca de la temperatura, viento y sol (pura fórmula de cortesía para analizar con detenimiento la indumentaria del aspirante...). Aprobado justo. Ya se tratará ese tema más adelante.
Dispuestos a, por un lado, pasar una jornada alegre y divertida y, por otro, acumular méritos para poder ingresar al club, las dos Vespas se dirigen tranquila y brillantemente hacia el lugar elegido de reunión: polígono Los Albardiales de Ontígola. Bonito nombre eso de los albardiales...
Primera toma de contacto con los compañeros vesperos, presentación al "jefe" de la Ruta (no, no estamos al completo el Vespa Club de Ocaña; excusa su presencia el presidente por motivos laborales y lamenta dejar la representación en manos -otra vez- del Secretario: jura y perjura que no volverá a pasar, que bastante se está dañando ya la imagen del club en manos del Secretario, pero que la próxima vez habrá una representación acorde a la tradición y señorío del Vespa Club Ocaña). Palabras y más palabras.
Café con leche, bollería industrial, botellines Mahou y pinchos de tortilla (en realidad, eran tortillas enteras pero bueno...), saludos fraternales, presentación del Vespa Club de Ocaña a todos aquellos que se ponían a tiro para oir cómo, era el día elegido para realizar el examen práctico al aspirante...
Tras treinta minutos o más de sana camaradería y encuentros inesperados con viejos compañeros de trabajo, abrazos varios y últimas puestas a punto (incluyendo cajón artesanal de madera con el logo pirograbado en un alarde de manualidad y reciclaje), el grupo se dirige hacia Aranjuez -unas 50 gorditas aproximadamente- escoltados y asegurados por nuestros coches escoba y la policía local de Ontígola (gracias Iván y Gisela) a una marcha tranquila y sin sobresaltos. Tras un reagrupamiento y repostaje en la gasolinera de salida, el grupo continúa la marcha.
A la entrada de la población, se produce el relevo en la policía, que no en la marcha y en el ritmo. Gustándonos, disfrutando de las condiciones meteorológicas, de las muestras de cariño que reciben las vespas a su paso por el casco urbano de Aranjuez y de la seguridad durante toda la travesía (la zona del final de la calle de La Reina no era fácil por las obras), llegamos al cruce de Villarrubia.
Llegados a este punto, cabe destacar que el aspirante está cumpliendo con creces su papel y lo está poniendo dificil para que, objetivamente, le sea vetado su ingreso en el club. No obstante, la objetividad nunca ha sido demasiado valorada en el Vespa Club de Ocaña, por lo que de momento, no hay nada seguro.
A partir de este cruce, la carretera se complica y aparece un terreno bacheado que hace que la conducción se realice a más baja velocidad salvo que uno quiera aterrizar sobre las huertas circundantes e inventar la modalidad agroVespa entre el maizal.
Afortunadamente, no hay que lamentar bajas ni incidentes de consideración.
Inciso del autor:
Las afirmaciones, informaciones e impresiones que aparecen en la crónica no deben ser tenidas en cuenta al 100%, dado que la percepción de la realidad y la capacidad informativa de la que se dispone-y se quiere disponer- difiere muy mucho de lo que sería recomendable, pero así es el autor.
Prosigamos con la crónica.
Decía que la zona bacheada se salvó sin problemas y, eso sí, disfrutando de un maravilloso paisaje aderezado por un sol espléndido y una temperatura magnífica. Ciertamente, el día acompañó en lo que pudo para que pudieramos disfrutar de nuestro hobby, pasión, entretenimiento o razón de vivir (táchese lo que no proceda).
Llegado este punto, agradecer a la organización y colaboradores, la absolutas y eficientes medidas de seguridad que se tomaron en cruces, incorporaciones, semáforos, rotondas y demás elementos del tráfico para que todo, absolutamente todo, estuviera previsto y nos permitiera rodar sin ninguna sensación de inseguridad. En carreteras como las que nos acompañan, toda precaución es poca.
Al llegar a Villarrubia de Santiago, parada obligada en la tasca de la zona para aliviar los rigores del viaje y acompañar los tropezones (mitad de cuarto de insectos voladores me comí). Asimismo, comprobaciones rutinarias y pequeñas puestas a punto en las Vespas más necesitadas y resentidas por el viaje (Ah, si alguna vez yo supiera de mecánica como esta gente...). También fué aqui, enfrente del bar de Villarrubía, el lugar elegido para que quién más, quien menos, lo utilizara como escenario para los reportajes fotográficos que se podrán ver en este blog y en el de www.vespeando.com.
Desde Villarrubia hasta Santa Cruz de la Zarza, por la A-40 (absolutamente despejada y sin mayores inconvenientes), recibimiento cariñoso y sincero de los vecinos, así como de los compañeros que se incorporaron allí, llegada a la Cooperativa de Vino, recibimiento fantástico con visita guiada y, lo mejor de todo, vinito español con pincho de lomo, queso, jamón.... En fin, un detallazo que a más de uno nos hizo saltar las lágrimas de emoción.
Llegado a este punto, debo mencionar que tuve la suerte de conocer a Juan, el cual tuvo un accidente en abril pasado y pese a la gravedad de lo sucedido, transmite una pasión y una serenidad sobre lo sucedido que creo servirá de referencia para muchas personas. Un saludo, compañero.
Tras el inciso y tras el vinito con queso (con moderación, que había que conducir), el Vespa Club de Ocaña en pleno -o sea, yo- y el aspirante -o sea, Agustín- metió la pata hasta el corbejón y se despistaron, por lo que se perdieron la exhibición de Stunt Riding (creo) que realizó "Calvete". Espero que nos lo perdone...
A cambio, nos fuimos al bar a tomar botellines y allí coincidimos con Pelukas (vespero reconocido en estos ámbitos y que, como no podía ser de otra manera, nosotros no conocíamos...). Intuyo que para él tuvo que ser aún más emocionante conocer al legendario Vespa Club de Ocaña...
Una vez allí y en compañía de las valientes chicas con las que hemos decidido (bueno, lo decidieron ellas pero eso es otra historia...) compartir nuestra vida, comimos, reimos, charlamos con todos los integrantes de esta aventura divertida, genial y agradable llamada Vespa.
En un momento de locuacidad sin par, atrevimiento casi suicida, la esposa del aspirante a miembro del Vespa Club de Ocaña, informó a los allí presentes que en fechas próximas, acompañará a su aspirantes maridín a una ruta de unos 8 kilómetros a lomos de la Vespa recien adquirida. Si esto no es amor, no se qué coño será...
A día de hoy, aún se espera que la esposa del Secretario y actual redactor de estas largas y espesas crónicas tenga un detalle similar.
Y sin embargo, la quiero...

Pd: Dadas las inadmisibles, arbitrarias y esperpénticas pruebas de acceso al Vespa Club de Ocaña, a día de hoy aún seguimos siendo dos los integrantes. El aspirante aún es eso: un aspirante. Ánimo, que no te queda nà.

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