jueves, 17 de mayo de 2007

Viae Lascivius

Con indiferencia miro otros traseros
de orgasmos rápidos de falsas prostitutas.
Culos escuálidos, lúgubres, afligidos.
Apenas culos.
Y vuelvo a ti, Venus arcaica
tu justo caminar, a tus fértiles caderas,
a encamarme a tu perfume de octanos
y a que me vibres (cabrona) como sólo tú sabes.
Bendigo desde aquí las secundarias carreteras donde ocultos de Dios, entre tractores,
ciclistas y meloneros gitanos;
ocultos follamos.
Y abrazando tus cófanos lloro... te amo.

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