domingo, 25 de septiembre de 2016

Crónica de la X ruta Ontígola.

La estrella de la X Ruta Ontígola: el Príncipe Africano de las glorietas. Muchas gracias por hacerlo más fácil.


Prometí empezar así, y así lo haré:

-Leí en los anuncios del periódico: “Señorita enseña el búlgaro”, y fui.
-¿Y qué tal?
-Nada, colega, que era un idioma.

Pues así se puede resumir la primera parte de esta ruta Ontígola de vespeandoescuterclub... ¡Que era un museo!, ¡pero de verdad! Después de 50 kilómetros ¡era un museo!
La gente estaba tan “encantada” que ya empezaron a abandonar el grupo, regresando a sus poblaciones donde seguro que tenían cosas más importantes que hacer como ver Juego de tronos o asistir a la deseada junta de vecinos.
Pero por supuesto no quedó ahí la patraña. Cuando ya nos llevan con urgencia a un bar, a la entrada de este, oigo a mis espaldas una voz que dice: “¡Ya está bien, por fin vamos a tomar un botellín!”. Me doy la vuelta para refrendar esas críticas y me encuentro con que el autor es... ¡el mismo presidente organizador!, José María. ¡Esto es el colmo! Él mismo había organizado la encerrona ¡Y se queja! Yo no sé vosotros si encontráis a esta desfachatez un apelativo. A mí no se me ocurre ninguno que encaje y se ajuste a mi exquisita prosa.
Lo demás lo conocéis. Cuando nos enfilamos a Ciempozuelos, ya a una hora no decente para el almuerzo, las tropas rompieron filas y ¡sálvese quien pueda! ¡El último es un maltrata gatitos! Y esto no es lo peor, sino que cuando estamos esperando la comida, alguien llega y les dice a José María a Moncho y a Cardi. “Vámonos que unos se han quedado tirados”. Estos dos últimos, extrañados contestan: “Imposible, si nosotros éramos los últimos”. Y aquel alguien, guiñando un ojo descaradamente y con una sonrisa, vuelve a decir: “Sí, que se han quedado tirados”. Los tres mencionados devuelven la sonrisa y se marchan del Bodegón. ¿A dónde fueron esa hora? Las buenas lenguas dicen que les vieron comer en el Chirón de Valdemoro, las malas...

El único acierto de la organización de este último engendro fue colocar el el cartel anunciador de la ruta la figura ínclita del Comandante Garcea, que con su elegante estilo de gestionar una curva ha disparado la participación. Sobre todo la femenina, donde hubo record.



Y viene ahora lo más importante:
Luego, tras la comida, fuimos al Figueroa. Allí aparecen nuevos miembros de vespeandoescuterclub, de esos que van en coche a las rutas y beben gintonics poco cargados. Y fue en aquel restaurante, donde se destapó la noticia. Donde fuentes muy cercanas a la presidencia, muy cerc-Ana-s nos indicaron al MAVO, que se está preparando una escisión exclusivista de vespeandoescuterclub. Donde no van a tener cabida el 80 % del grueso de los socios.

Desde el servicio de información de MAVO hemos indagado y, con un desprecio, que aquí hacemos constar, hacia la dirección del vespeandoescuterclub, nos hemos encontrado con esto tan vergonzoso. La intención de crear Vespando Premium (pinchad aquí y avergonzaros conmigo)

miércoles, 20 de enero de 2016

Junta de Vespeandoescúterclub 2016


Nada, lo que yo me esperaba, diez vesperos en una habitación donde en media hora se solventaron tontás y decisiones obvias. Luego a la hora de los botellines se juntan más de veinte y se tiran 2 horas bebiendo. Nada nuevo bajo el sol de este club.

lunes, 14 de diciembre de 2015

El colmo de la sinvergonzonería o ¿Cariño, qué tal te quedaba el chándal? (7º Concurso de pinchos VSC)

Decía, y con mucho acierto, el escritor Andreu Martín que las historias había que inventarlas porque si se escribieran los sucesos reales nadie se los creería. Aquello de que la verdad supera a la ficción es cierto. Ayer por la noche contaba yo a un compañero de trabajo lo que ocurrió en la salida vespera 7ª Ruta “Grumé” del club Vespeando (Y con el mazo mando) y me decía: “Anda, Pedro, si que eres exagerado, tampoco es para tanto, si te contara lo que ocurre en mi asociación de pesca…, la carpa más pequeña pesa 10 kilos y es así de grande”. Y yo me partía de risa por dentro, qué candidez la de estos pescadores, si son como niños. Porque si quieres conocer la Mentira (con mayúsculas), la maldad humana, el descaro insolente, la total y absoluta falta de principios, invito a toda persona que tenga un vespa, o ni siquiera esto, porque es un club de vespas en el que sus actividades las puedes disfrutar (léase sufrir) yendo en coche, en tren o en vespino, a que venga a Vespeando (y con el mazo dando).
Podía empezar la crónica de la concentración desde el principio, que ya de por sí hubiera dado tema para tres páginas: es, y lo escribo subrayado, la única asociación de España que comienza sus actividades antes de lo que tiene previsto. La salida oficial era a las 12’30 y a las 12’15 tuve que salir detrás de ellos. No quise pensar mal porque empezar la jornada cavilando intrigas, teniendo tan cercana las fechas navideñas, no era plan, ni existe maldad suficiente en el mundo para lo que se me pasó por la cabeza que pudieran estar haciendo. Lo demás es lo que todos conocemos, mala gente, codazos en su cúpula, presentación de dobles cuentas en su tesorería y un ambiente tan desagradable que hace que todos tengamos una risa nerviosa en grupo, así como para disimular que lo pasamos bien.
No voy a continuar escribiendo la crónica por dos motivos, el primero es porque dudo mucho que los directivos del Vespeando (y con el mazo dando) sepan leer, y, porque esta vez, para que no quede ninguna duda, afortunadamente contamos con pruebas de vídeo objetivas que no van a poder ser desmentidas desde la presidencia de ese nido de víboras que son el Vespeando (y con el mazo dando) Scooter Club.
Por favor juzgad por vosotros mismos:




Por cierto, Paco, cuando quieras te puedes pasar por casa a por un litro de aceite y un kilo de arroz para el Vespeando (y con el mazo dando) solidario. O para haceros una paella, que es en lo que hacéis con este tipo de ayudas a los necesitados. Ya les di a los paquetes el paseíto desde Aranjuez a Ciempozuelos pasando por Titulcia (¡qué bonito Titulcia y qué grandes tapas las de sus bares!).

sábado, 15 de agosto de 2015

Salida aperitivo San Simpliciano



No habría necesidad de escribir que los miembros del MAVO (para los ignorantes que no leen los periódicos: Movimiento Antiglobalización Vespero de Ocaña) tienen un devoción antigua, sincera y respetuosa por san Simpliciano. Esto debe de quedar muy claro antes de continuar leyendo. También debe dejarse nítido que el Club Vespa Ocaña, entidad que dirige el MAVO, es de anterior fundación al de Vespeandoescuterclub. Y la tradición manda, dirige y muestra el camino.
Quedando estos extremos despejados, comenzamos a hacer la reseña de la onomástica del santo de Milán, que se celebró con un aperitivo y comida en su nombre, el día en el que dice su hagiografía, el 15 de agosto.
Quedamos a las 11 en la plaza del ayuntamiento de Aranjuez. Bien. Está claro que el comandante Garcea, representante del MAVO en la salida oficial de la concentración, no fue bien recibido, cosa que va siendo habitual. No hubo aplausos para el líder, solo fríos apretones de manos y besos de las damas, estas sí, encantadoras. El propio comandante tuvo que pedir a Cardi que le estacionara la Vespa ya que de este no salía una iniciativa tan evidente. Empezábamos mal. ¡Qué poco conocimiento de la jerarquía! Yo, ya, sabiendo la escasa clase de este club, adelanté a los miembros del MAVO que nos esperaran en Yepes: yo sufriría la vergüenza por todos los míos.
No salimos directamente para Yepes, que era nuestro primer destino. Tuvimos que pasar primero por Ontígola ya que a alguien de allí se le había olvidado ponerse la ropa interior y se rozaba la entrepierna con la polipiel del asiento. Íbamos a peor. Sufriendo la vergüenza ajena del uso abusivo de los polvos de talco, ahora sí, trazamos hacia Yepes.
Llegamos tarde a misa. Pero, eso sí, a tiempo al bar de Mou: cervezas, huevos fritos, pisto y todo lo que estos tipejos del vespeandoscuterclub podían engullir, lo engullían, en silencio, como si no hubieran comido desde la última salida. Solamente los miembros del MAVO mantuvimos el decoro y pasamos con respeto a la iglesia a bendecir la imagen de san Simpliciano, y con el mismo sentimeinto, unos minutos más tarde, nos dispusimos a salir dirección a Ciempozuelos.
Antes tengo que hacer un inciso. Algo que me prometí no escribir por el daño que podía hacer, no solo a vespeandoescuterclub, sino a todo el grupo humano que monta una Vespa en cualquier lugar del mundo. Momentos antes de salir alguien, dijo: “Ojalá alguna moto se joda”. Quién, no hecho de la piel del mismo Satanás, puede desear eso en una concentración. Pues sí, se dijo. Y como un pacto con el mismo Diablo, ocurrió, y por supuesto a alguien no de la nómina de vespeandoescuterclub sino  de MI CLUB (que cada uno piense lo que quiera, pero oler, huele a sabotaje). Lo peor para aquellos malditos, es que tanto presumir de que los vespeandoescuterclub son buenos mecánicos hicieron el ridículo más espantoso. Fue Merce, del MAVO, la que solucionó la papeleta.
Llegamos a Ciempozuelos con la única novedad mencionada de la maldad extrema de los delincuentes de Vespeandoescuterclub. Pero la sinvergonzonería continuó: Antonio, con la excusa de que se cortó un dedo, fue en su coche; Boloálvarez con otra, que ni quise escuchar, tomo las cuatro ruedas para engancharse al almuerzo de los motoristas: Ambos, con la supuesta licencia que les da un polo del Vespeandoescuterclub para comer y beber, devoraron lo suyo y lo de los demás.
Es una pena que MAVO sea un club de vespas tan exclusivo, porque ese mismo día recibí numerosas solicitudes para nuestra asociación (a escondidas, por supuesto, del tirano presidente que se llama José María). Lo siento por ellos, es imposible. Aunque valoramos esa necesidad de los que montan en vespa de ser miembros de un club serio, señorial (donde su presidente se detiene en medio de la carretera para recoger las gafas de un aspirante), con tradiciones, con paridad (recordemos que hubo tantos miembros masculinos como femeninos en la salida del MAVO –Agustín, por supuesto, todavía no cuenta) y todos y cada uno de esos detalles que forman una asociación tan enorme y sagrada como es el MAVO.


Comandante (no capitán) Garcea