sábado, 15 de agosto de 2015

Salida aperitivo San Simpliciano



No habría necesidad de escribir que los miembros del MAVO (para los ignorantes que no leen los periódicos: Movimiento Antiglobalización Vespero de Ocaña) tienen un devoción antigua, sincera y respetuosa por san Simpliciano. Esto debe de quedar muy claro antes de continuar leyendo. También debe dejarse nítido que el Club Vespa Ocaña, entidad que dirige el MAVO, es de anterior fundación al de Vespeandoescuterclub. Y la tradición manda, dirige y muestra el camino.
Quedando estos extremos despejados, comenzamos a hacer la reseña de la onomástica del santo de Milán, que se celebró con un aperitivo y comida en su nombre, el día en el que dice su hagiografía, el 15 de agosto.
Quedamos a las 11 en la plaza del ayuntamiento de Aranjuez. Bien. Está claro que el comandante Garcea, representante del MAVO en la salida oficial de la concentración, no fue bien recibido, cosa que va siendo habitual. No hubo aplausos para el líder, solo fríos apretones de manos y besos de las damas, estas sí, encantadoras. El propio comandante tuvo que pedir a Cardi que le estacionara la Vespa ya que de este no salía una iniciativa tan evidente. Empezábamos mal. ¡Qué poco conocimiento de la jerarquía! Yo, ya, sabiendo la escasa clase de este club, adelanté a los miembros del MAVO que nos esperaran en Yepes: yo sufriría la vergüenza por todos los míos.
No salimos directamente para Yepes, que era nuestro primer destino. Tuvimos que pasar primero por Ontígola ya que a alguien de allí se le había olvidado ponerse la ropa interior y se rozaba la entrepierna con la polipiel del asiento. Íbamos a peor. Sufriendo la vergüenza ajena del uso abusivo de los polvos de talco, ahora sí, trazamos hacia Yepes.
Llegamos tarde a misa. Pero, eso sí, a tiempo al bar de Mou: cervezas, huevos fritos, pisto y todo lo que estos tipejos del vespeandoscuterclub podían engullir, lo engullían, en silencio, como si no hubieran comido desde la última salida. Solamente los miembros del MAVO mantuvimos el decoro y pasamos con respeto a la iglesia a bendecir la imagen de san Simpliciano, y con el mismo sentimeinto, unos minutos más tarde, nos dispusimos a salir dirección a Ciempozuelos.
Antes tengo que hacer un inciso. Algo que me prometí no escribir por el daño que podía hacer, no solo a vespeandoescuterclub, sino a todo el grupo humano que monta una Vespa en cualquier lugar del mundo. Momentos antes de salir alguien, dijo: “Ojalá alguna moto se joda”. Quién, no hecho de la piel del mismo Satanás, puede desear eso en una concentración. Pues sí, se dijo. Y como un pacto con el mismo Diablo, ocurrió, y por supuesto a alguien no de la nómina de vespeandoescuterclub sino  de MI CLUB (que cada uno piense lo que quiera, pero oler, huele a sabotaje). Lo peor para aquellos malditos, es que tanto presumir de que los vespeandoescuterclub son buenos mecánicos hicieron el ridículo más espantoso. Fue Merce, del MAVO, la que solucionó la papeleta.
Llegamos a Ciempozuelos con la única novedad mencionada de la maldad extrema de los delincuentes de Vespeandoescuterclub. Pero la sinvergonzonería continuó: Antonio, con la excusa de que se cortó un dedo, fue en su coche; Boloálvarez con otra, que ni quise escuchar, tomo las cuatro ruedas para engancharse al almuerzo de los motoristas: Ambos, con la supuesta licencia que les da un polo del Vespeandoescuterclub para comer y beber, devoraron lo suyo y lo de los demás.
Es una pena que MAVO sea un club de vespas tan exclusivo, porque ese mismo día recibí numerosas solicitudes para nuestra asociación (a escondidas, por supuesto, del tirano presidente que se llama José María). Lo siento por ellos, es imposible. Aunque valoramos esa necesidad de los que montan en vespa de ser miembros de un club serio, señorial (donde su presidente se detiene en medio de la carretera para recoger las gafas de un aspirante), con tradiciones, con paridad (recordemos que hubo tantos miembros masculinos como femeninos en la salida del MAVO –Agustín, por supuesto, todavía no cuenta) y todos y cada uno de esos detalles que forman una asociación tan enorme y sagrada como es el MAVO.


Comandante (no capitán) Garcea


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