lunes, 14 de diciembre de 2015

El colmo de la sinvergonzonería o ¿Cariño, qué tal te quedaba el chándal? (7º Concurso de pinchos VSC)

Decía, y con mucho acierto, el escritor Andreu Martín que las historias había que inventarlas porque si se escribieran los sucesos reales nadie se los creería. Aquello de que la verdad supera a la ficción es cierto. Ayer por la noche contaba yo a un compañero de trabajo lo que ocurrió en la salida vespera 7ª Ruta “Grumé” del club Vespeando (Y con el mazo mando) y me decía: “Anda, Pedro, si que eres exagerado, tampoco es para tanto, si te contara lo que ocurre en mi asociación de pesca…, la carpa más pequeña pesa 10 kilos y es así de grande”. Y yo me partía de risa por dentro, qué candidez la de estos pescadores, si son como niños. Porque si quieres conocer la Mentira (con mayúsculas), la maldad humana, el descaro insolente, la total y absoluta falta de principios, invito a toda persona que tenga un vespa, o ni siquiera esto, porque es un club de vespas en el que sus actividades las puedes disfrutar (léase sufrir) yendo en coche, en tren o en vespino, a que venga a Vespeando (y con el mazo dando).
Podía empezar la crónica de la concentración desde el principio, que ya de por sí hubiera dado tema para tres páginas: es, y lo escribo subrayado, la única asociación de España que comienza sus actividades antes de lo que tiene previsto. La salida oficial era a las 12’30 y a las 12’15 tuve que salir detrás de ellos. No quise pensar mal porque empezar la jornada cavilando intrigas, teniendo tan cercana las fechas navideñas, no era plan, ni existe maldad suficiente en el mundo para lo que se me pasó por la cabeza que pudieran estar haciendo. Lo demás es lo que todos conocemos, mala gente, codazos en su cúpula, presentación de dobles cuentas en su tesorería y un ambiente tan desagradable que hace que todos tengamos una risa nerviosa en grupo, así como para disimular que lo pasamos bien.
No voy a continuar escribiendo la crónica por dos motivos, el primero es porque dudo mucho que los directivos del Vespeando (y con el mazo dando) sepan leer, y, porque esta vez, para que no quede ninguna duda, afortunadamente contamos con pruebas de vídeo objetivas que no van a poder ser desmentidas desde la presidencia de ese nido de víboras que son el Vespeando (y con el mazo dando) Scooter Club.
Por favor juzgad por vosotros mismos:




Por cierto, Paco, cuando quieras te puedes pasar por casa a por un litro de aceite y un kilo de arroz para el Vespeando (y con el mazo dando) solidario. O para haceros una paella, que es en lo que hacéis con este tipo de ayudas a los necesitados. Ya les di a los paquetes el paseíto desde Aranjuez a Ciempozuelos pasando por Titulcia (¡qué bonito Titulcia y qué grandes tapas las de sus bares!).

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